Colaboradores del Colegio atienden a efectivos de la UME en el polideportivo de Brunete

Cuidando a quienes extinguen los incendios

El Colegio puso en marcha un dispositivo de colaboradores para ayudar a las personas que atendieron las tareas de extinción y control de los graves incendios en la Comunidad de Madrid.

Cerca de 40 colaboradores del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) han participado en el dispositivo puesto en marcha por la Institución para ayudar a las personas que atendieron las tareas de extinción y control de los graves incendios en la región, como personal de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos, etc.

La Fisioterapia es una profesión que demuestra de manera permanente su solidaridad y su implicación tanto en desastres que suceden en España como en situaciones de emergencia en el extranjero, y no podíamos dar la espalda ante las terribles circunstancias que hemos vivido en la Comunidad de Madrid. Por eso nos movilizamos rápidamente para ayudar a las personas que estuvieron trabajando para extinguir el fuego, que merecen el mayor apoyo. Hemos cuidado a quienes nos cuidan, que se juegan la vida en muchas ocasiones”, explica la decana del CPFCM, Aurora Araújo.

Coordinación con las autoridades

Desde que empezó esta acción el 27 de julio, los fisioterapeutas madrileños asistieron a los efectivos enviados a dos centros: el pabellón cubierto La Estación, en Navalcarnero, y el polideportivo José Ramón de la Morena, en Brunete, con un total de 200 sesiones realizadas.

Seleccionamos estas dos ubicaciones en coordinación con las autoridades encargadas de gestionar las tareas de extinción, en función de las necesidades de los efectivos y en dos lugares en los que pudimos ser más útiles, sin interferir en su trabajo ni en sus horas de descanso”, añade la decana del CPFCM.

Aurora Araújo también destaca la actitud de las personas atendidas. “Hemos recibido todo el agradecimiento de los efectivos y de sus mandos. Venían a nosotros con la mayor prudencia y eran ellos los que nos animaban en muchos momentos en que nos veían cansados a nosotros por el trabajo intenso que hemos realizado durante estos días”.

Situaciones más frecuentes

Los tratamientos consistieron, básicamente, en intervenciones centradas en aliviar sobrecargas musculares.

Las zonas más afectadas fueron espalda, cuello, hombros, antebrazos, pulgares y manos, porque estas personas muchas veces trabajan también con azadones y herramientas similares.

Los fisioterapeutas madrileños también trataron gemelos, pies y tobillos, muy afectados por las botas y las largas jornadas.

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