
El ritmo de envejecimiento de la población está siendo mucho más rápido que en cualquier otro momento de la historia.
Pero hacerse mayor no significa que las personas tengan que perder autonomía de manera significativa. Al contrario, el envejecimiento saludable implica mantenerse activo y adquirir hábitos que ayudarán a reducir el riesgo de padecer muchas enfermedades crónicas.
A la vez, es importante conservar las relaciones sociales. Los entornos de apoyo que promueven el bienestar físico y mental son esenciales para un envejecimiento saludable.
Los fisioterapeutas son los profesionales sanitarios que ayudan a los mayores en este sentido, aconsejando a cada persona sobre cómo adoptar un estilo de vida saludable a lo largo de la vida y ofreciendo tratamientos y planes de ejercicio individualizados que se adapten a sus necesidades.
La Fisioterapia también ayuda a mantener la autonomía. Las personas más activas tienen hasta un 41 % menos de probabilidades de sufrir fragilidad. Esto ayudará a prevenir la pérdida de fuerza y masa muscular (sarcopenia) y a estar en mejor forma física al aumentar la capacidad aeróbica y pulmonar.
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