La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neuromuscular degenerativa que afecta las neuronas motoras del cerebro y de la médula espinal, provocando síntomas como: debilidad muscular, alteraciones del tono, rigidez, espasmos y calambres; complicaciones respiratorias, dificultades en la coordinación y el equilibrio, dolor, y problemas en la comunicación y la deglución.
Es una de las enfermedades neuromusculares con más visibilidad, gracias a campañas como el Ice bucket challenge o la llamada “Ley ELA”. Se estima que hay cerca de 5.000 personas con ELA en España y cada año se identifican otros 1.000 casos nuevos.
Incrementar la autonomía de los pacientes
Por su parte, el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) quiere ayudar a sensibilizar a la sociedad ante la importancia de esta patología, a la vez que poner en valor la ayuda que la profesión puede ofrecer a las personas afectadas.
Sin posibilidad de cura aún, la Fisioterapia tiene un papel fundamental en el abordaje de la ELA dentro de las opciones no farmacológicas, para mejorar la calidad de vida de estas personas.
En este sentido, el abordaje fisioterápico durante todas las fases de la ELA, y dentro de los equipos multidisciplinares, puede ayudar a incrementar la autonomía de los pacientes y a paliar las alteraciones posturales y el dolor asociados a la enfermedad, además de asegurar una buena ventilación pulmonar y una limpieza de secreciones adecuada.
Beneficios de la Fisioterapia
“Aunque la Fisioterapia no puede revertir ni evitar el proceso degenerativo que causa esta enfermedad, contribuye a minimizar las consecuencias de la debilidad muscular, la pérdida de movilidad y las alteraciones respiratorias, al tiempo que trabaja para mantener el mayor grado posible de autonomía en pacientes de ELA, adaptándose a las limitaciones funcionales de cada persona”, explica Pedro Rivas, fisioterapeuta del CPFCM, profesor asociado de la Universidad CEU San Pablo, y coordinador del Gabinete Senda.
Por este motivo, Pedro Rivas, experto en neurorrehabilitación, señala que “resulta fundamental la intervención temprana de la Fisioterapia, para que sean mayores los beneficios en las personas con ELA”.
Diversas herramientas
El abordaje fisioterápico utiliza diversas opciones:
- Ejercicio terapéutico. A través de programas personalizados de fisioterapia y de intensidad suave- moderada. Ayuda a mejorar la fuerza y tono muscular de los pacientes, su movilidad, la función respiratoria y bienestar general.
Incluye trabajo aeróbico y entrenamiento de fuerza, para fortalecer tanto las extremidades como el core, lo que produce mejoras en la potencia muscular y la reducción de la fatiga.
También se trabajan los miembros superiores, para mantener la autonomía de las personas con ELA durante el mayor periodo de tiempo posible.
- Fisioterapia Respiratoria. El trabajo de la musculatura respiratoria ayuda a mantener los niveles adecuados de ventilación pulmonar de las personas con ELA. El fisioterapeuta también enseña al paciente y a sus cuidadores herramientas para reeducar la respiración, eliminar secreciones, mantener volúmenes pulmonares, etc.
- Fisioterapia Acuática. El trabajo en piscina aporta diferentes ventajas, de manera especial cuando la debilidad muscular está avanzada, para favorecer la práctica de actividad física, que ayuda a mantener la fuerza muscular y el rango articular.
Otras herramientas:
- Terapia manual, a través de cinesiterapia activa (en la primera fase de la enfermedad); y más adelante, con cinesiterapia pasiva, para mantener el rango de movilidad para evitar retracciones y posibles dolores articulares.
- Masoterapia, para reducir el dolor y la espasticidad. También puede mejorar el bienestar emocional del paciente.
